La Reforma Del Sistema de Homologación de Vehículos

El fraude del Dieselgate -que protagonizó Volkswagen- sacudió violentamente el sistema de homologación de vehículos, que se mostraba absolutamente inútil ante un engaño que el tiempo revelaría afectaba a millones de vehículos en toda Europa. Grosso modo, el fraude consistía en que Volkswagen había instalado en sus vehículos un programa capaz de detectar cuándo estaban siendo sometidos a una prueba de homologación de consumos y emisiones y de modificar entonces la electrónica del motor para que las emisiones de óxidos de nitrógeno resultaran muy inferiores a las reales. Una vez terminada la prueba, el coche volvía al modo normal. Y el modo normal era que los vehículos emitían hasta un 300% más del máximo permitido por la legislación ambiental. Más aún (y más grave todavía): también se descubrió que estos programas informáticos aumentaban las emisiones muy por encima de los límites legales durante la conducción ordinaria para ahorrar combustible.

Aquel fraude dirigió todos los focos -toda la atención mediática y de la opinión pública- a las pruebas y, revisado todo el sistema con lupa, resultó que ni Volkswagen era la única marca "falsa" del mercado, ni aquella era la única falla de un sistema de homologación que se revelaba extraordinariamente laxo. Ecodes lo ha resumido en una frase: el viejo sistema "no solo permitió el Dieselgate, sino que, incluso, dentro de la legalidad, permitió que los coches en carretera emitieran muy por encima de lo permitido".

¿Resultados? 

Hasta cuatro de cada cinco vehículos que habían cumplido en laboratorio la norma Euro 5 (que establece un límite para las emisiones de óxidos de nitrógeno) triplicaban en realidad el máximo de emisiones cuando circulaban en condiciones reales por carretera (dos tercios de los vehículos que cumplieron con el patrón Euro 6 -la mayoría, vendidos desde 2015- producen en condiciones reales en carretera más del triple del máximo legal). A raíz de todo ello, la Unión Europea (UE) emprendió un viaje -para la reforma de su sistema de homologación- que acaba de concluir.

Ecodes resume a continuación las mejoras que considera ha implementado la UE en este nuevo sistema:

• El nuevo reglamento que entrará en vigor en 2020 obliga a cada país de la Unión Europea a realizar pruebas a coches en carretera (1 de cada 40.000 vehículos nuevos registrados), independientemente de dónde hayan sido homologados.

• Se otorgan nuevas competencias a la Comisión Europea, que podrá actuar a nivel de toda la UE en caso de irregularidades. Por ejemplo, podrá obligar a retirar, arreglar y/o revisar todos los vehículos que circulen en la UE si se detectan anomalías y también podrá penalizar a quien no cumpla con el reglamento. Como la EPA (Agencia de Medio Ambiente de Estados Unidos), que detectó el software fraudulento que desató el Dieselgate, la Comisión Europea podrá hacer pruebas a vehículos en carretera para asegurar que estos coches cumplen con la normativa vigente que protege nuestra salud, seguridad y medio ambiente, después de salir del laboratorio.

• Además, el nuevo reglamento también contempla la creación de un foro regulatorio conformado por representantes de los Estados miembros y la CE para supervisar los sistemas de homologación. Aunque se ha rechazado la propuesta de incluir miembros independientes en este foro, se abre la puerta a que la CE invite a observadores independientes a las reuniones del mismo, así como se permitirá acceso a información hasta ahora restringida sobre el proceso de homologación (certificados de conformidad, lugar de homologación…).

Según Míriam Zaitegui, de Ecodes, "el hecho de que la Comisión Europea tenga competencias para revisar los vehículos en carretera es una buena forma de evitar irregularidades como la de Volkswagen y todos los casos de fraude que se detectaron después, pero también es una buena forma de reducir la diferencia entre los resultados de laboratorio y los obtenidos en carretera a lo largo del ciclo de vida de un vehículo”.

Amplia mayoría popular en el Europarlamento

A pesar de que el pasado mes de abril el Parlamento de la Unión Europea rechazó la creación de una Agencia Europea para la Vigilancia de Mercado en carretera por 351 votos contra 309, Ecodes celebra que se otorgue a la Comisión Europea la capacidad de controlar a las autoridades competentes de los Estados miembros, de forma que pueda restituirse la confianza perdida en ellas tras el Dieselgate.

"No obstante -puntualiza Zaitegui- ya que la Comisión tiene la capacidad de revisar qué se hace en cada Estado miembro, es necesario que lo haga de forma regular y concienzuda, es decir, que actúe como lo hubiera hecho la Agencia que el Parlamento rechazó y que, desde nuestro punto de vista, hubiera sido la mejor opción a largo plazo para asegurar la transparencia e independencia del sistema de homologación".

La Fundación Ecología y Desarrollo critica en todo caso que no se haya conseguido desvincular la financiación de las pruebas de los laboratorios de la industria automovilística, ya que serán estos últimos los que financien dichos test. Habida cuenta de todo ello, Ecodes considera el nuevo sistema "un paso importante en el camino a reducir la brecha existente entre los resultados de emisiones en laboratorio y carretera, en el de la transparencia y acceso a la información".